Los llamados dungeon crawlers de cuadrícula en primera persona son cosa del pasado. Aquellos viejos RPGs en los que debíamos apuntar en una libreta la distribución de las laberínticas mazmorras que recorríamos ya no se estilan salvo honrosas excepciones como Legend of Grimrock. Dungeon Monsters es un juego Free-to-Play para Android que recupera aquel sistema de juego pero dándole un lavado de cara al planteamiento para hacerlo mucho más dinámico. El resultado, contra todo pronóstico, es muy divertido.

Dungeon Monsters enano

Un dungeon crawler en primera persona simplificado

El juego nos propone recorrer pequeñas mazmorras siguiendo el control clásico de giro y avance en primera persona mientras derrotamos monstruos y encontontramos trampas, aunque la profundidad en el planteamiento de los juegos en los que se basa queda totalmente diluida en algo más parecido a un ‘clicker’ de esos de aporrear la pantalla para acabar con los enemigos. Todo este resumen pretende hacer que cada nivel no supere los cuatro o cinco minutos de duración, algo más que necesario en videojuegos móviles donde dejar una partida a medias no algo precisamente placentero.

Dungeon Monsters RPG Monster Card

Crafting y mejora de personajes en Dungeon Monsters

Como siempre, se mezclan entre sí las cosas que funcionan, por lo que, si a día de hoy lo que se lleva son las cartas coleccionables y el crafting de criaturas pues se mete. En Dungeon Monsters RPG podemos agenciarnos a los enemigos que derrotamos y subirlos de nivel a medida que invertimos recursos en mejorar sus estadísticas. Justo ahí es donde se cuela el sistema de monetización del juego, permitiéndonos de forma opcional eel poder acelerar todo el proceso de mejora gastando dinero real.

Dungeon Monsters RPG Team cmonsters and tresure

Este popurrí de recompensas, cofres, llaves, experiencia y mazmorreo desemboca en un divertimento ligero que, aunque obviamente no puede compararse con la experiencia originaria que intenta imitar, sí que resulta entretenido para echar partidas puntuales tirando del regustillo nostálgico de su planteamiento. Y a estas alturas está bastante claro que lo retro, aunque descontextualizado y manipulado para hacerlo asequible a todos los paladares, vende igualmente.

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