Del mismo modo que Microsoft ha puesto a disposición de todos los usuarios una versión previa sin coste alguno de Windows 10, ahora hace lo propio con Office 2016 con una versión preliminar cuya licencia es totalmente funcional durante 180 días. La hemos probado y estas son las primeras conclusiones a las que hemos llegado.

El pequeño instalador de Office precede una corta instalación de casi 3GB si nuestra conexión a Internet es lo suficientemente digna. Sorprende lo poco que se nos pregunta durante todo el proceso. De hecho, no hay ninguna ventana emergente ni publicidad encubierta, simplemente termina la instalación y tenemos los accesos directos a cada una de las herramientas desde nuestro panel ModernUI (hemos hecho las pruebas sobre Windows 8.1). El otro curioso invitado es un servicio en segundo plano que no es más que un gestor de sincronización de archivos con nuestra cuenta de OneDrive. Parece que la nube tiene mucho que decir aquí.

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Instintivamente lo primero que abro es Word. Aunque todo huele a nuevo me siento como en casa. La apertura de cada programa es muy rápida incluso en frío. Haciendo pruebas posteriores, abrir un documento albergado en nuestro escritorio no se demora más de dos segundos, y esta tónica se repite en toda la suite, aún cuando en determinadas ocasiones todo queda en manos de nuestra conexión. Sin ir más lejos, muchas de las plantillas que nos ofrece cada herramienta deben ser descargadas previamente desde los servidores de Microsoft para funcionar, siendo verdaderamente útiles y no tonterías en plan «plantilla para hacer un calendario con fotos bonitas» sino cosas como «plantilla de emisión de facturas con certificación integrada de PayPal». Así sí, Microsoft.

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Hagamos recuento. Los programas incluidos en el paquete son: Word, Excel, Access, PowerPoint, Publisher, Outlook, OneNote, el recortador automático para este último y el actualizador. Ni más ni menos, los que deben estar. Esta vez se ha tenido especial cuidado en unificar la interfaz, por primera vez en mucho tiempo da la sensación de estar usando unas herramientas modernas y en resonancia con el resto de Windows y de nuestro escritorio. Aún así, se mantiene la ubicación de herramientas superiores de la versión 2013. Por cierto, si teníamos Office 2013 tendremos que desinstalarlo para utilizar esta nueva versión.

Ahondando en las posibilidades online me topo con el hecho de que es posible editar documentos online en tiempo real con otros usuarios sin que sea necesario que tengan Office instalado. Para ello, y haciendo uso de nuestra cuenta de OneDrive, podemos compartir nuestra edición local con terceros, quienes podrán visualizarla y realizar cambios desde el propio navegador web.

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No se quedan ahí las posibilidades. Es posible incluso publicar directamente entradas en nuestro blog desde Office, compartir documentos públicamente a través de redes sociales, integrar la creación de correos electrónicos gracias a Outlook, hacer que una presentación de PowerPoint pueda visualizarse online a través del navegador… en definitiva, Microsoft ha entendido la filosofía del ecosistema Google en cuanto a movilidad online e interconexión de servicios y la ha puesto en práctica de forma inteligente. Otro punto positivo para Microsoft, y ya van unos cuantos.

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