Recientemente Microsoft ha avisado a los más rezagados que jubilen Internet Explorer aquellos que a estas alturas siguen utilizando versiones inferiores a la 11 al haber finalizado su soporte extendido. El problema reside en que, aunque muchos lo sigan utilizando por mero desconocimiento, otros lo hacen al no encontrar una alternativa liviana que funcione dignamente en su viejo PC. Para estos desdichados existen navegadores como Slimjet Browser, una interesante alternativa compacta basada en Chromium suelta gran parte del lastre que acarrea su hermano mayor Google Chrome.

Usa el motor de renderizado Blink, fork del viejo WebKit del que hacía uso su anterior encarnación, SlimBoat Browser, y su estética y distribución de menús en la interfaz resultará conocida para los usuarios de cualquier sabor de Chromium, aunque se incluyen una serie de características de serie en los 32Mb que ocupa en memoria sin contar la carga posterior de páginas y no más de 160 con un par de pestañas corriendo webs pesadas.

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Entre las características integradas destacan un bloqueador de anuncios, la posibilidad de realizar capturas de pantalla de la página visitada,  una herramienta para convertirlas a PDF, un gestor de descargas múltiples integrado, traductor de páginas o un mosaico de URLs más visitadas al abrir una pestaña nueva. Aún así, y dado que está basado en Chromium, permite instalar cualquier extensión de Chrome para adecuarlo a nuestras necesidades, aunque no tiene mucho sentido abusar de esto último si lo que buscamos es ligereza en la navegación.

Ni mucho menos se trata del único navegador liviano para Windows que podemos encontrar, existiendo otras alternativas poco conocidas como Maxthon o Midori.

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