Un «cerebro compartido». Éste es el término que ha utilizado Tim O’Reilly, uno de los creadores del concepto «Web 2.0», para definir el futuro de Internet. Según él, la web será el lugar donde encontraremos información sobre nuestra realidad, introducida tanto por personas como por sensores. De hecho, destaca que los sensores serán los protagonistas de lo que ha denominado «Web 3.0».

Este concepto de web como repositorio universal de información no es nuevo. Internet ya une a las personas y a sus pensamientos a través de las redes sociales, en pleno apogeo a día de hoy, donde toda la información es introducida de forma voluntaria por sus usuarios.

En cambio, O’Reilly habla de unos nuevos protagonistas en la construcción de este «cerebro compartido», los sensores. Ya existen aplicaciones que registran rutas o recogen datos del entorno y los envían a la web de forma automática, sin mediación humana. Poco a poco se va trasladando y registrando lo que ocurre en el mundo real a la web de forma prácticamente instantánea.

Éste parece ser el concepto que ha tomado como válido Facebook con la creación de su Timeline y su nuevo sistema de aplicaciones que registran lo que sus usuarios hacen en cada instante de su vida: leer libros, ver películas, escuchar música, visitar una web, etc.

Pero… ¿la Web 3.0 no era la web semántica? Bueno, muchos se han apresurado a afirmarlo y, de momento, no parece haber señales de ello en el panorama web. Los modelos de financiación a través de publicidad y la necesidad de ganar visitas impiden el desarrollo de este concepto, aunque no por ello es descartable.

También han etiquetado de Web 3.0 a la Web 3D, una manera de relacionarse con los datos en la web a través de un mundo virtual en 3D. Actualmente tampoco hay señales de que esto ocurra, aunque tampoco podemos descartar que este sistema tenga éxito en el futuro.

Sí que resulta más cercano el concepto de datos web introducidos en aplicaciones de realidad aumentada, donde tomamos información de la web y del mundo real de forma simultánea a través de los sentidos. Aplicaciones como Layar han estado trabajando en este concepto y los resultados son más que satisfactorios para una idea que prácticamente acaba de nacer.

Otro modelo de extraer información de la web es el presentado por los «asistentes virtuales«, que han vuelto a ponerse de moda con la aparición de Siri en el iPhone, una manera de relacionarse con la información web a través de la voz y el oído.

El futuro más cercano son las aplicaciones, tanto web como nativas, que nos dan acceso a la información alojada en este «cerebro compartido» en interfaces de usuario tradicionales, ya sean táctiles o no. Sin embargo, algo nos dice que solo estamos al principio de lo que será la gran revolución de las redes.

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