Normalmente nos solemos regir por el número de descargas que tiene una aplicación para hacernos una idea de su calidad, lo cual no tiene por qué ser cierto en todas las ocasiones. CM Launcher es la capa de personalización más utilizada con más de 100 millones de descargas en total. Lo sorprendente del asunto es que dicho éxito no quita que la aplicación sea un hervidero de bloatware, widgets molestos y anuncios por doquier.

Una vez instalada, y tras una inofensiva elección del wallpaper que vamos a utilizar por defecto, comienza el pasaje de los horrores. El escritorio de nuestro terminal se ha transformado y llenado de iconos hasta entonces desconocidos que incluso nos dificultan encontrar lo que ya teníamos instalado con anterioridad. En los cinco escritorios que se han generado cuento nada menos que 22 nuevos accesos directos entre nuevo software instalado, accesos directos para descargar otras apps de terceros y enrevesados atajos hacia características que ya existían en nuestro sistema.

Parece que se ha integrado en el sistema un “booster” que libera RAM y aumenta la duración de la batería, cuya utilidad ya se ha demostrado que es altamente cuestionable. Además de aparecer un icono dinámico en la principal, al hacer swipe hacia la izquierda la abriremos directamente, por lo que se encuentra funcionando en segundo plano. El otro elemento que aparece a los pocos segundos por arte de magia es una nueva barra de accesos directos junto a la de notificaciones, y que resulta totalmente redundante al mostrar prácticamente los mismos elementos.

Pero no ha sido lo único que se ha toqueteado. El cajón de aplicaciones ahora muestra publicidad por todas partes (¡en serio!), y el menú de ajustes nos lleva a un menú intermedio desde el que hay otro acceso al verdadero panel de control de Android. No contentos con esto, el widget de búsqueda por defecto también se ha suplido, y si no nos andamos con ojo, podemos equivocarnos con el nuevo acceso directo a un marketplace con un icono sospechosamente familiar al de Google Play.

Tampoco va a ser todo negativo. Desde luego, el sistema de transiciones 3D entre escritorio es su mayor reclamo, amén de las elegantes transparencias cuando se superponen al wallpaper, la distribución inteligente de las apps instaladas en categorías temáticas o el grado de profundidad a la hora de personalizar la interfaz con animaciones o cambios estéticos. Buenas ideas que quedan lastradas por todo lo mencionado anteriormente. De hecho, hemos intentado eliminar todo el contenido irrelevante, pero algunos elementos como el gestor de temas, la barra de búsqueda personalizada o el submenú “puente” de ajustes son imposibles de eliminar.

Dicho lo cual, si lo que buscamos es un launcher elegante y bonito, existen muchas alternativas que no monetizan su software de forma tan agresiva. Aplicaciones como Nova Launcher o el Arrow Launcher de Microsoft son buenas elecciones. Aún así, si CM Launcher nos entusiasma por sus transiciones en 3D siempre podemos adquirir la versión Pro que elimina la publicidad integrada en la interfaz. Quizás la idea es que los que utilicen la variante gratuita acaben tan desesperados que no les quede más remedio que pasar por caja.

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