Últimamente vemos cómo el panorama videojueguil se ha llenado de juegos de zombis y gran parte de la culpa la tiene este Dead Rising 2 que ha sembrado un revuelo impresionante y más de uno, dos y tres se quieren unir al carro de los muertos vivientes que ha hecho resurgir Dead Rising 2..

Matar zombies es un acto que al 90% de los jugones les encanta, y en DeadRising 2 tenemos zombies para parar un tren, así que el primer ingrediente nos lleva a pensar que la receta de Capcom va por buen camino.


En fín, a lo que vamos. DeadRising 2 es un juegazo, así, sin más. La primera entrega de Dead Rising nos tuvo horas acabando con zombis de un montón de maneras, y sí, tenía sus lagunas, cosa que se han empeñado en resolver en esta segunda entrega (aunque algún error de control hemos encontrado en las muchas horas que le hemos dedicado).

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El protagonista de Dead Rising 2 es Chuck Greene, un excampeón de motocross que tiene la desgracia de haber perdido a su mujer en un ataque zombi y cuya hija – Katey- está infectada. Esto supone que Chuck tenga que administrar la archiconocida medicina Zombrex, que será nuestro objetivo durante el juego.

Al comenzar el juego, vemos como lo que se suponía un evento multitudinario para el disfrute de la gente, viendo a unos cuantos motoristas matando zombis, y al que acudía Chuck para ganra dinero para comprar Zombrex, se convierte en una tragedia cuando algo ocurre y los zombis se apoderan de Fortune City. Desde entonces, Chuck refugia a Katey y comienza su odisea en las 72 horas restantes hasta que el ejército tome la ciudad.

Esas 72 horas serán de goce y disfrute para nosotros, que controlaremos a Chuck y tendremos que empezar a destrozar a esos malditos zombies de cualquier modo, y cuando decimos de cualquier modo lo hacemos de forma literal, ya que los instrumentos para acabar con su «no vida» son innumerables y de todo tipo, desde un periódico, un boli o un bote de ketchup a un cortacesped, un bate de beisbol, una sarten o una guitarra pasando por elementos más alocados como un consolador o un helicóptero radiocontrol.

Sin embargo, eso es sólo el principio, porque una de las estrellas del juego son las armas combo; porque tras hacernos con la llave de las salas de mantenimiento (nos la entregará el guarda al principio del juego cuando hablemos con él) podremos entrar en las salas de la puerta roja y poner en práctica nuestras dotes de bricomanía para fabricar las armas más disparatadas y potentes del juego. Puedes ver el listado completo aquí.

Estas armas combo proporcionan más PP, puntos necesarios para aumentar el nivel de nuestro personaje. Al aumentar el nivel conseguiremos que nuestras técnicas mejoren, aumentará la barra de vida y subirá el número de armas que podremos llevar a la vez. Así que, cómo ves, no sólo serán divertidas sino necesarias. Este segundo ingrediente hace subir de nivel la receta.

Dentro del juego tendremos varias misiones, siendo las más importantes las de encontrar Zombrex y administrárselo a Katey. Pero mientras realizamos esa misión principal, aparecerán diferentes misiones secundarias, que suelen ser de encontrar a supervivientes y llevarlos al refugio, hacerlos reencontrarse con otros supervivientes y, por supuesto, enfrentarnos con otros humanos, cosa que se antoja bastante dificil a no ser que estemos en un nivel bastante alto.

Si bien los zombis son fáciles de matar y su número es muy elevado, pueden presentar problemas cuando la masificación de zombis en pantalla es muy extensa y nos encontramos con armas poco eficaces en nuestras manos. El problema llega cuando nos enfrentamos a los jefes de fase, los cuales son bastante poderosos y con un par de guantazos nos mandan al otro barrio. Ahí nos damos cuenta de que no todo es coser y cantar, hay que ponerse manos a la obra, completar misiones secundarias para subir de nivel y enfrentarnos a esos humanos para demostrarles quién es Chuck Greene.

El número de misiones es extenso y no todas son iguales, así que no esperes un juego extremadamente repetitivo, aunque en algunas fases se antoje un poco pesado, lo cierto es que no se convierte en algo predecible, y en el momento en que parece que va a serlo, encuentras un arma diferente, un combo o una técnica nueva para divertirte cómo un enano masacrando zombies.

Para los que se enfrenten a Dead Rising 2 si haber jugado a la primera parte no supondrá ningún problema a nivel argumental y aumentará el grado de expectación y de fascinación en las continuas mejoras de nuestro personaje. Recuerda que para guardar la partida debes ir a ‘echar una meadita’, no lo olvides, porque muchas veces puedes entusiasmarte rebanando sesos y encontrarte que, en un callejón ante cientos de zombis acabas en el otro barrio y después de un cuarto de hora desde el último punto guardado.

Terminar el juego te llevará largas horas frente a la consola y cuando hablamos de largas horas nos referimos a más de 50, así que su precio se amortiza de sobra.

El juego está lleno de detalles, y para los cazadores de logros, también los tiene, algunos casi imposibles, cómo matar a zombis con cada arma diferente del juego, probarse todos los vestuarios o entrar en todas las tiendas, cosa que se antoja dificil, ya que el número de tiendas, de vestidos y de armas es incontable.

Ante tanto zombi al que matar y tanta arma con la que hacerlo, nos podríamos desviar de la historia, pero está todo bien engarzado, con escenas de vídeo que nos llevan por el buen camino, que nos muestran la historia de Katey y el porqué de Chuck. La historia no desmerece a la acción del juego, que es mucha, evidente y en ocasiones alarmante.

A todos esto hay que sumarle el modo multijugador, una nueva experiencia que hará que isfrutemos en compañía por las calles de Fortune City. A demás tenemos el modo Terror is Reality, también online y en el que entraremos a participar en el concurso a lomos de nuestra moto armada con motosierras preparadas para desmembrar a esa plaga de infelices. El que más mate, gana.

Sin embargo, visto el multijugador, echamos en falta lo que en muchos juegos, la posibilidad de jugar con un amigo a pantalla partida. Porque si es divertido acabar con esos zombis cada uno en su casa, imagina lo que sería echarse las risas juntos frente a la misma pantalla.

Sin duda, Dead Rising 2 es de esos juegos que merecen un sitio en tu estantería, diferente a todos los demás, ya tengas XBOX 360, PS3 o PC, y es que masacrar zombis es algo que además de ser divertido, está de moda, y los encargados de volver a ponerlo de moda han sido Chuck y sus armas. No lo dudes, disfruta Dead Rising 2 y no te asustes con los salpicones de sangre, que son muchos.

Por todo esto, y teniendo en cuenta la de horas que ofrece, lo divertido que es, que la historia no es plana, que la acción es incesante, que su número de armas es abrumador y también, que tiene sus fallitos, nuestra puntuación es de 9.

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