Internet es como la chistera de un mago. Casi parece que de la nada surgen cosas a partir de la masa informe e inabarcable de contenidos que consumimos a diario; un generador de tendencias que suele ir cuatro pasos por delante de los medios generalistas que intentan sorber el seso del consumidor a través de las vías de comunicación habituales. Es en ese caldo de información donde cada poco tiempo aparecen modas y referentes socioculturales pasajeros, ya sean artistas surcoreanos expertos en coreografías simpáticas o icónicos muñecos de palo transformados en Meme. Esta vez le ha tocado el turno a una mundana expresión ascendida a repetitivo chascarrillo: el “ola k ase”.

Encontrar los orígenes de esta moda es tarea imposible. Desde que todo el mundo intenta replicar el éxito de lugares como 4chan a la hora de extender Memes y demás tendencias humorísticas, amén del auge de redes de micro-blogging como Tumblr, es muy difícil encontrar la fuente exacta de estos contenidos que se multiplican descontroladamente a manos de los propios internautas que ríen la gracia.

De hecho, parece que vivimos una segunda juventud en la red donde han regresado triunfalmente los gifs animados, los chistes gráficos y los chascarrillos por repetición. Humor basado en chistes de almanaque y tasca. Algo tan peregrino como poner la imagen de una llama de semblante tan tierno como bobalicón acompañado de una frase superpuesta adaptada a la jerga de la contracción y la incorrección de la chavalada como medida distintiva. Hola, ¿qué haces? -> Ola k ase. Punto y pelota.

El resto ya es historia. Como en tantos casos similares, la frase perduró, mientras que la imagen adjunta fue variando, por lo que de la llama se pasó a adjuntar la expresión a gente con la cara pegada al cristal de una ventana, y de ahí a cualquier tipo de derivación y adaptación. Lo que sorprende es que  estos chascarrillos propios de la Internet más profunda empiezan a sonarles a todo tipo de público. Hagan la prueba con el que tenemos entre manos: 511.000 enlaces de Google y una inimaginable cantidad de imágenes, amén de que el hashtag #olakase fue Trending Topic en España y Mexico en Twitter a primeros de noviembre, justo cuando la moda eclosionó en referentes patrios del contenido viral de ultratumba como Forocoches o Cuantocabrón.

De hecho, si nos regimos por los datos Google Trends vemos que se comenzaron a realizar búsquedas de la expresión a partir del 1 de noviembre. Para comprobar mejor la validez del baremo, podemos coger cualquier búsqueda medianamente importante y evaluar la comparativa. Los resultados son esclarecedores. Si la tendencia sigue ascendente, en pocos días se realizarán a nivel nacional más búsquedas del “ola k ase” que del presidente del gobierno. Si a esto le sumamos estadísticas a nivel mundial y añadimos resultados producidos por búsquedas similares, lo sobrepasa holgadamente.

Si a todo esto le sumamos la mención de esta moda en algunos programas de televisión (de esos que intentan subirse de forma tardía al carro de lo que dictamina la red como tendencia), queda una moraleja bastante clara: Internet manda. De una forma fugaz y peregrina, pero dictamina las leyes de la actualidad, por muy absurda que esta sea.

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