La estrategia 4X (explore, expand, exploit, exterminate) ha sido siempre un género intrínsecamente asociado al PC. Un ritmo pausado, sesiones de varias horas seguidas, cenas a las 3 de la mañana y ensoñaciones con entramados comerciales planetarios son las señas de identidad de unos juegos que requieren un gran compromiso por parte del jugador. Por eso sorprende que el estudio francés Tuesday Quest haya sido capaz de comprimir un formato tan barroco como este y adaptarlo a la experiencia móvil. A Planet of Mine lo logra con creces, y toca explicar por qué.

Aún sin compartir ni género ni sistema de juego (al menos de forma explícita), la fórmula se asemeja a la ofrecida en The Battle of Polytopia, juego del que ya hablamos en esta casa y que suponía una forma brillante de llevar los estándares de la saga Civilization al móvil. La premisa del juego, además del hecho de simplificar las mecánicas en su justa medida para que se mantenga su esencia, era el ofrecerse de forma totalmente gratuita sin publicidad in-game ni zarandajas similares. La forma de monetizarse era comprando nuevas civilizaciones con las que jugar, y eso es justo lo que hace A Planet of Mine: ofrecer toda la experiencia de juego para, en caso de que nos guste, expandirla por completo con doce razas más aparte de las cuatro disponibles al inicio. Eso, y el modo de juego infinito cuya compra estaría más que justificada si acabamos enganchados.

Los conocedores del género, ya provengan de los anales de su historia con los Master of Orion o perros viejos que siguen en la cresta de la ola arrasando planetas en Stellaris, se harán rápidamente con su funcionamiento. Cada planeta se muestra de forma seccionada como si de una tarta troceada se tratase, pudiendo crear diferentes tipos de estructuras en cada uno de los espacios. Su eficiencia variará dependiendo del área donde las coloquemos, por lo que si plantamos un pozo en medio de una zona desértica estaremos haciendo el tonto e igual deberíamos volver al Clash Royale.

A partir de esta fórmula tan simple se desarrolla todo el sistema. Existe una cantidad sonrojante de tipos de recursos, y las formas de utilizarlo son enormemente flexibles. Quizás nos interese explotar el agua del planeta y utilizarla para generar energía en una factoría en vez de recurrir a otras energías más contaminantes. O tal vez nos centremos en amasar enormes cantidades de materias aparentemente triviales para comerciar con otras razas cuando hayamos tomado contacto con ellas. ¿Les suena? Claro, como también lo hará el hecho de tener que construir edificios para aumentar la cantidad de población máxima de un planeta, o recopilar puntos de civilización y conocimiento para poder subir de nivel cada cierto tiempo y activar una serie de perks que irán especializando a nuestra raza y la fórmula de expansión que estemos llevando.

Una vez hayamos logrado crear combustible, podremos enviar a una tripulación a crear colonias en alguno de los planetas colindantes al nuestro, aunque seguramente la IA haya hecho lo propio y tengamos algún que otro problemilla para expandirnos, y llegados a cierto punto no nos quede más remedio que liarnos a bombazos planetarios para hacernos un hueco en la galaxia.

Las partidas y la generación de planetas son totalmente aleatorias, pudiendo además participar en diferentes modos más allá de expandirnos indiscrinadamente. Por defecto, además del tutorial, tendremos disponible el “Discovery Mode”, que nos da 300 ciclos para ganar la mayor puntuación posible. Esta unidad de tiempo es bastan te holgada y se traduce en una rotación del planeta (cuya velocidad además podremos calibrar a nuestro antojo), por lo que una partida de este tipo nos dará para crear algunas colonias, toparnos con varias razas y crear una civilización medianamente imponente. Si queremos desbloquear el modo clásico de tiempo ilimitado o uno en el que debemos expandirnos de forma pacífica tendremos que comprar alguno de los mencionados packs. Para ser exactos, por 2.29€/$ desbloqueremos un paquete de tres razas y todos los modos de juego, mientras que por 5.49 nos haremos con todos los contenidos.

A Planet of Mine es una grata sorpresa de esas que suceden cada poco tiempo en un mercado tan saturado y carente de ideas como es Android. Existen otras alternativas pero ninguna tan consecuente con la plataforma sobre la que corre como esta. Eso de “un turno más y a dormir” parece que va a volver a resonar en la cabeza del que suscribe.

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