Hay mucho escéptico que no concibe los dispositivos táctiles como plataformas de juego, considerándolos un escalón por debajo de las consolas tradicionales. El principal motivo es el de la evidente ausencia de un sistema de control clásico. El manejo a través de una pantalla táctil es solo apto para determinados géneros y propuestas, existiendo un insondable abismo que hace muy complicado disfrutar de muchos títulos. Para subsanar esta carencia, llega el tablet Archos GamePad, que incorpora dos mandos analógicos y una cruceta.

Bien pensado, resulta terriblemente familiar la forma del dispositivo, pues inevitablemente recuerda al gamepad de la recién lanzada consola Wii U, pero cambiando el catálogo de Nintendo por el del microuniverso Android que ofrece Google Play. De hecho, prácticamente estamos ante un tablet de gama media con el único aliciente de ese añadido de control: Procesador ARM CortexTM dual-core a 1.6Ghz, GPU quad-core MALI 400 MP  (un más que digno procesador gráfico), 1Gb de RAM, WiFi y una pantalla de 7 pulgadas con una resolución de 1024×600, amén de compatibilidad con un sinfín de formatos de audio y vídeo para utilizarlo como centro multimedia.

Sus 330 gramos y 10 milímetros de grosor lo hacen muy versátil, no aumentando demasiado sus dimensiones con respecto a los estándares actuales en tablets de 7 pulgadas (Nexus 7 sin ir más lejos pesa 280). Además, sus funcionalidades extra lo convierten en en una maquinita todo-terreno al disponer de 8Gb de memoria interna, ranura MicroSD, mini HDMI y microUSB 2.0. Lo mejor de todo es que el Archos GamePad se acaba de poner a la venta por tan solo 149€.

Pero vamos a lo que verdaderamente interesa. De entrada podría uno pensar en la escasa compatibilidad de los videojuegos Android al hacer uso de  engorrosos controladores externos vía bluetooth y menús de configuración demoníacos, pero nada más lejos de la realidad. La versión de Android 4.1 Jelly Bean que incorpora incluye una funcionalidad accesible desde la barra inferior con la que podemos en cualquier momento mapear los controles táctiles de la pantalla para utilizar el gamepad de forma totalmente personalizada acorde a las necesidades de cada juego, pudiendo incluso grabar el perfil de configuración de cada juego.

Evidentemente, el único impedimento está en las propias especificaciones del dispositivo. Si bien estamos ante una máquina de decentes prestaciones, no puede competir con lo que son capaces de soportar máquinas como Google Nexus 7 o el reciente iPad Mini, estando más en la línea de lo que ofrece el modelo de 7 pulgadas de Kindle Fire HD, de modo que podría resentirse en determinadas situaciones con los juegos más punteros. Aún así, y dado el holgado catálogo de títulos de Google Play, por juegos no va a ser.

Merece la pena remarcar un posible uso para esta máquina que puede enamorar a los más nostálgicos: el de servir como plataforma de emulación. Existe una gran cantidad de emuladores legales que permiten revisitar todo tipo de plataformas, desde una vetusta Atari 2600 hasta la primera Playstation. Echen un vistazo al vídeo adjunto a este texto donde podemos ver el Archos corriendo el clásico Super Mario 64 con el control perfectamente adaptado y sin ningún tipo de ralentización.

En definitiva, estamos ante un tablet que por su ajustado precio y completas prestaciones puede resultar una interesante alternativa para determinados usuarios a las consolas portátiles tradicionales, con el incentivo de tener una polivalente máquina con la que poder consumir todo tipo de contenidos gracias al holgado catálogo de Google Play. Evidentemente no estamos ante un potente dispositivo de primera línea para disfrutar a pleno rendimiento de los juegos más exigente. Ya depende de cada uno decidir si le compensa.

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