El llamado ‘sexting’ o sexo online a distancia consiste en el envío de imágenes o vídeos propios de índole sexual a otras personas. Cada vez más servicios de mensajería proporcionan herramientas para velar por la privacidad y seguridad de esta práctica, pero por muchas precauciones que se tomen, el riesgo de que ese contenido caiga en manos de terceros es mucho más alto de lo que parece. La llegada de los mensajes y vídeos privados a Vine se une a los muchos otros servicios confirma esta tendencia.

Vine ahora permite el envío de mensajes y vídeos privados

Hace unos días, Vine lanzó su versión 2.0. El servicio para crear y compartir grabaciones de corta duración propiedad de Twitter ha seguido la estela dejada por Instagram en cuanto a la posibilidad de enviar mensajes y vídeos por privado a otros usuarios. Hasta ahora, todos los vídeos publicados iban a nuestro timeline público. Ahora, podremos mantener conversaciones privadas con nuestros contactos que permiten el envío de vídeos.

Para acceder a esta nueva característica se ha añadido un nuevo botón con forma de bocadillo junto al icono de grabar vídeos, que desplegará un menú desde el que podremos elegir a la persona con la que queremos contactar, guardándose varios hilos de conversación y mensajes pendientes de leer en una minimalista bandeja de entrada. El año pasado se comenzaron a tomar medidas para eliminar el contenido sexual de las búsquedas públicas. Ahora, lo que cada uno haga con sus envíos privados será problema suyo.

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El auge del ‘sexting’

Muchos usuarios que lo practican ni siquiera conocen el término, y ni mucho menos las consecuencias que puede acarrear. El envío de fotografías y vídeos propios de índole sexual es una práctica enormemente extendida: Según estudios recientes, el 44% de los jóvenes norteamericanos entre 18 y 24 años han recibido contenido de este tipo alguna vez. Otro estudio de 2012 revela que el 39% de los jóvenes latinoamericanos ha enviado contenido sexual, mientras que la tercera parte afirma haberlo recibido alguna vez.

Las relaciones a distancia, la estandarización de los smartphones como dispositivos de comunicación principales y la completa disponibilidad de conexiones móviles hacen que el ‘sexting’ esté cada vez más a la orden del día, por no hablar de los problemas que puede acarrear su práctica: Ciberacoso, chantajes, acceso público a contenido privado por accidente o mala fe del receptor… ¡jugar con fuego!

Su uso se está normalizando cada vez más al saberse que muchos famosos realizan esa práctica, como el ya clásico caso de las imágenes robadas a Scarlett Johanson entre muchas otras estrellas pilladas infraganti. Lo problemático del asunto es que la gente no es consciente de que la noticia en sí es el hecho de que le han robado contenido privado a un personaje conocido, no que dicho famoso lleve a cabo este tipo de envíos.

sexting-match
fuente: match.com
 

¿Existen alternativas seguras para enviar contenido íntimo?

Cuando se trata de estas cosas, la completa privacidad es poco menos que una utopía, aunque existen algunas aplicaciones para preservarla en cierto modo. Snapchat es posiblemente la más usada para este tipo de prácticas, siendo su mayor baza la posibilidad de enviar imágenes que ‘se autodestruyen’ pasados unos segundos y no dejan rastro en el smartphone del receptor. Un estudio reciente expone que el 77% de los universitarios estadounidenses lo utilizan, aunque no por ser de uso masivo es más confiable.

Otro de los servicios de mensajería y envío de archivos favoritos, y mucho más reciente, es Telegram, que ha sabido hacerse un hueco entre los grandes de su ámbito promoviendo su seguridad: sistema de cifrado móvil a móvil, notificaciones de recepción y envío ocultas y borrado temporizado de mensajes.

Snapchat-screenshot

La actividad sexual online es una realidad imparable que, sin ánimo de entrar en debates filosóficos sobre las relaciones interpersonales, pretende servir como placebo a muchos adolescentes que lo consideran un hábito mundano y saludable. No les falta razón, pero no se suele tener en cuenta la letra pequeña. No hay semana que pase sin que en los medios aparezca un escándalo relacionado con la distribución de imágenes privadas. Para un adolescente, sentirse involucrado en algo así puede acabar en tragedia, como demuestran los muchos suicidios provocados por estas situaciones.

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